Con el paso del tiempo, muchos adultos mayores necesitan asistencia permanente, tratamientos específicos o internación geriátrica.
En este contexto, las demoras o negativas de cobertura por parte de obras sociales y prepagas suelen generar situaciones difíciles para las familias, tanto por la urgencia médica como por la complejidad de las gestiones necesarias para acceder a una atención adecuada.
¿Qué se considera un paciente geriátrico?
En términos generales, se trata de personas que reúnen al menos tres de las siguientes características:
- Tener más de 75 años.
- Presentar enfermedades agudas o crónicas que generen limitaciones funcionales.
- Padecer múltiples patologías relevantes de manera simultánea.
- Manifestar trastornos o afecciones de tipo psíquico o cognitivo.
- Encontrarse en una situación de vulnerabilidad o con dificultades sociales y familiares.
Este tipo de pacientes suele necesitar asistencia integral, seguimiento médico permanente y, en muchos casos, cuidados especializados en instituciones geriátricas o centros adecuados para su atención.
¿En qué consiste la internación geriátrica?
La internación geriátrica está destinada a adultos mayores que, por su edad o estado de salud, necesitan cuidados y atención especializada que muchas veces no pueden ser brindados adecuadamente en el ámbito familiar.
Su objetivo es mejorar la calidad de vida de la persona mayor, garantizando asistencia médica, acompañamiento y contención, al mismo tiempo que brinda apoyo a sus familias.
Además de los cuidados diarios y controles de salud, las residencias geriátricas suelen ofrecer actividades recreativas y sociales que favorecen el bienestar y la integración de los adultos mayores.
El amparo de salud como vía para garantizar la cobertura geriátrica.
En los casos de adultos mayores, no se reclama simplemente un lugar de alojamiento, sino una prestación integral de cuidado y asistencia, indicada médicamente según el estado de salud, el nivel de dependencia y las necesidades del paciente.
El reclamo puede incluir:
- cobertura de residencia geriátrica,
- internación domiciliaria o cuidados permanentes,
- enfermería, acompañantes terapéuticos o rehabilitación,
- y medicación vinculada al tratamiento.
Documentación necesaria para iniciar un amparo.
En los amparos de salud, la documentación médica y administrativa es fundamental. Contar con pruebas claras y completas permite fortalecer el reclamo y agilizar una posible resolución judicial.
Entre los principales requisitos suelen encontrarse:
–Certificado Único de Discapacidad (CUD).
En la mayoría de los casos, contar con CUD resulta clave para reclamar cobertura de hogar permanente o prestaciones equivalentes dentro del sistema de discapacidad.
–Indicaciones médicas e informes.
Los informes deben detallar el diagnóstico, nivel de dependencia, necesidad de asistencia permanente y los riesgos que implicaría no contar con los cuidados adecuados.
–Presupuesto del hogar geriátrico.
Es importante presentar un presupuesto formal donde se especifiquen las prestaciones incluidas, como enfermería, asistencia, rehabilitación o medicación, demostrando el carácter sanitario de la internación.
–Reclamo previo ante la obra social o prepaga.
Antes de iniciar el amparo, es recomendable dejar constancia del pedido de cobertura y de la negativa, demora o falta de respuesta por parte de la entidad de salud.
Con esta documentación, es posible evaluar la viabilidad del caso y definir la estrategia más adecuada para realizar el reclamo judicial.
En ARCE-KENNY Abogados acompañamos a familias en reclamos de cobertura vinculados a internaciones geriátricas y cuidados para adultos mayores. No dudes en consultarnos.
